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Por lo que si quiere seguir perdiendo su preciado ancho de banda mental estaremos más que encantados de que nos lea en Fílmica/GarajeKubrick.
Y no olviden mineralizarse y actualizar sus feed.
¿Puede una vulgar película de acción ser algo más que una vulgar película de acción sin dejar de parecer una vulgar película de acción? ¿O tienen que pasar cinco años para que podamos percibir el color de la esvástica?
¿Hasta qué punto las películas necesitan parecer lo que son para que no nos perdamos?"
Vigalondo en "Esvásticas"
En espera de que mis amados vuelvan a despuntar con su famoso escaneo de videoclips me permitio remirtirles a este descubrimiento via Esme, amiga de Stephen J.Cannell.
El cinematógrafo y músico A.T. Bullock publica en Ifilms su pieza en homenaje/denuncia sobre el Katrina: "After the math".Amenábar ha dado la campanada. Mientras en España algunos "expertos" se enredaron en debates absurdos -a pesar del Goya- sobre la verdadera autoría de este trabajo y el papel de Carlos Núñez, ahora le llega el reconocimiento desde el extranjero. Lo cierto es que este cineasta está haciendo mucho por el cine español y también por las bandas sonoras. Sin ser músico, su esfuerzo para componer sus propias BSO es digno de admiración y un excelente ejemplo para el resto de directores españoles.
No hay sorpresas con los otros candidatos, pero sí con el modo de otorgar los premios: además del voto de los académicos, hay una categoría especial llamada "Public Choice Award" en la que cualquier aficionado puede votar por su BSO preferida. ¿Por cual creen que he votado yo?
¿Estuvo en el Congreso? Le gustará.
¿No fue pero tiene alguna afición rara, colecciona tapones de Mirinda, escucha bandas sonoras o lee el periódico? Le gustará.
¿Come palomitas en el cine? ¡Puf! Difícilmente le gustará, pero no se apure, quizá esté a tiempo de reinsertarse en la sociedad.
¿Está en su sano juicio? Venga, no me engañe... ¡Es a usted a quien buscaba! Entre en "Las Crónicas del Congreso" y lamentará no haber ido.
¡No se tire de los pelos, hombre! El año que viene podrá compartir su locura con el resto: nadie le mirará mal por llevar a firmar veinte carátulas del mismo compositor.


¡CUIDADO! ¡No vaya a ver esta "película"! Por el blogoafecto que nos une debo advertirle del peligro, como quien avisa a un amigo que está a punto de pisar una caca por la calle. Si pensaba verla y le he hecho cambiar de parecer, me debe seis euros por entrada más el IVA especial de los efectos secundarios: enfado descontrolado, sensación de timo, malestar general... etc. Si por el contrario no me hace caso, allá usted, pise, pise la caca a gusto, que ya me dará la razón... o no. Por último, si ya forma parte del grupo de damnificados que ha resbalado con la plasta, no se avergüence, desahóguese aquí. Yo también fui timado, mire las dos estampitas de arriba.
Lo sé, lo sé, el cartel es bueno. Esto es como el tocomocho: una vez sufrido uno piensa que es imbécil, pero antes parece una buena jugada. Lo diré de otra manera para que no quepan tetudas: es la peor “película” que he visto en mi vida y me cuesta imaginar que llegue a hacerse otra boñiga mayor.
Desde “Congo” no veía irse a tanta gente del cine. El proceso mental que uno atraviesa pisando este zurullo es de lo más curioso: “¡Qué película tan rara” en los diez primeros minutos. “En algún momento esto empezará a tener sentido” algo después. “Esta película es un coñazo” a la media hora. “Voy a darle la última oportunidad, que el cine está muy caro” acto seguido. Por último, lo normal es que todo hijo de vecino –aún siendo espectador de Crónicas Marcianas- abandone el lugar de los hechos antes del final.
El Harry Callahan que esto escribe sufrió alrededor de una hora. A la salida me dieron ganas de disparar a algún empleado del cine con mi Magnum, pero afortunadamente no lo hice. Hasta se me pasó por la cabeza pedir una compensación, pero eso sería como pedir la hoja de reclamaciones en el Calderón después de un partido.


Imagine que es usted el Florentino Pérez del cine, tiene que hacer una película de acción y dispone de una cantidad de dinero ingente (e indecente). Ya tiene actores-estrella y le toca elegir al compositor más apropiado. No repare en gastos, Los Chichos, Leonardo Dantés o Alejandro Sanz no son opción. Ya lo sé, tiene un dilema: ¿Hans Zimmer o James Newton Howard? ¡Venga, lo que no mata engorda! ¡Contrate a los dos! Su película se llamará “Batman Begins”.
Como diría mi admirado Juan Manuel de Prada, las tres o cuatro lectoras que todavía me soportan saben que soy seguidor de Hans Zimmer, pero es mucho peor de lo que piensan: tengo una cantidad ingente (e indecente) de discos suyos y no me pierdo película alguna en la que “actúe”. Algunos amigos dicen que consigo alcanzar cierto grado de ecuanimidad cuando me pongo en cuarentena: un par de días sin escuchar su música son suficientes al parecer. Esta vez mi patología ha renacido con virulencia: adrenalina por las nubes en el cine y efectos secundarios al llegar a casa, como poner el ampli a demasiada potencia o utilizar el MP3 a altas horas de la madrugada. Expuesta esta rareza digna de mi ingreso en el manicomio o en un partido político, no les extrañará que haya ido a ver esta película con inusitada atención.
Mis tres o cuatro queridas lectoras se estarán preguntando cuántos regurgitadores de maíz le han alegrado el día al Harry Callahan que esto escribe. Pues bien, se confunden. Esta vez no ha habido comedores de palomitas capaces de interferir la banda sonora por muy guarros y cebones que fueran. La potencia de la música ha podido con todo. Es espectacular, entretenida y altavoz de unas imágenes ya de por sí sorprendentes. Hans ha vuelto a mostrar su cara más contundente. ¿Y James Newton Howard? Dicen que se ha encargado de la parte intimista, pero en mi estado actual de shock tardaré días en poder fijarme.
Cuatro, el cuatro, el cua, cua.
Que dice Chicho Ibañez Serrador. Y tiene razón.
Cuando tiene hijos y cena con otros que también tienen hijos necesita más Martinis para atreverse a romper el ciclo eterno de conversación que se entabla al respecto de la churumbelada. OK, Sith ya es la décima de las diez películas más taquilleras de la historia, y posiblemente llegará a la séptima posición. Pero en Wall Street flojean los valores cinematográficos; este lunes las acciones de Dreamworks cayeron más de un 13%.
El gran miedo radica en que las ventas de DVD se desploman, el caso Shrek 2 (sorprendentes pocas ventas vs. copias puestas en circulación y campaña) a torpedeado el mercado. Los ingresos por taquilla han descendido de la media las últimas 19 semanas (sobre 20), y, creedme, Harry Potter no va a hacer ningún favor a Johnny Depp y Tim Burton ("Charlie y la fábrica de chocolate").
Daniel Gross opina que Hollywood es la próxima Detroit. Otros ven un gran misterio el descenso en los ingresos. Aunque otros apuntan a movimientos del inconsciente colectivo americano. Les voy a ofrecer algunas hipótesis fundamentales:
1. Hollywood no puede controlar sus costes de marketing ni los sueldos de las estrellas. La creciente importancia del DVD aumenta el efecto "aguja en un pajar" para encontrar un título en las librerias que impele a los estudios a invertir más en marketing, creando una espiral viciosa.
2. La TV cada vez es mejor, y ofrece a los artitas mayor poder creativo. ¿Para que ver películas?
3. Internet es la alternativa, ya sea al multiplex o al DVD.
4. Las grandes pantallas de TV mantienen a la gente en casa, lo cual hace descender los ingresos por taquilla. Esto, además, afecta a los ingresos a largo plazo de la venta de DVD.
5. La demanda de DVD cae por que los cinéfilos están acabando de completar sus colecciones personales, de ahí que la demanda de estos productos se esté desplomando.
5. En todo caso la demanda de DVD caería igualmente. Olvidense de los coleccionistas, cuando compras un DVD tienes un elemento en tu mano que te lleva a no visitar el videoclub a corto plazo. Ahora todo el mundo tiene su "Stock". Los nuevos formatos te aseguran una colección duradera. Ya no tienes que actualizarla por factores de calidad (vhs vs. dvd)
Y acabo: Estos aspectos no parecen que vayan a cambiar en breve. Y tampoco es que la mayoría de películas de este año apesten.
Tyler Cowen en Marginal Revolution